La Biomimética y la mejor diseñadora

Imitando a la naturaleza

La mayoría de los profesionales realmente implicados en la sostenibilidad actualmente se preocupan por respetar el entorno en sus diseños y en sus proyectos, algunos lo logran más que otros, pero en general voy apreciando un creciente interés por hacer nuestro día a día mucho más sostenible para nosotros y para nuestro entorno. 

Digamos que, en general, nuestra relación con la naturaleza ha ido cambiando, primero aprendimos a aprovechar sus recursos hasta llegar a la extenuación de muchos de ellos, dominamos buena parte de sus fuerzas, para utilizarlas con muchos propósitos, desgraciadamente muchos de ellos nada plausibles, hemos construido instrumentos capaces de captar sus “avisos” y gracias a eso enfrentarnos mejor a muchas catástrofes naturales… y así podría seguir mencionando ejemplos que nos dejan claro que hemos tomado y recibido muchísimo de la naturaleza, sin embargo hay uno que se nos ha escapado: no hemos aprendido de su manera de diseñar sus estructuras, sus sistemas, mecanismos y formas, desde la molécula más sencilla, desde el animal o planta más pequeño, hasta la mayor obra de arquitectura e ingeniería que es el cuerpo humano. 

Afortunadamente existe una ciencia que se ocupa de estudiar a la naturaleza, como fuente de inspiración para tecnologías innovadoras que permiten resolver problemas humanos para los que la naturaleza ya ha encontrado solución. 

La biomimética, convierte a las bacterias, hongos, plantas o animales en fuentes potenciales de inspiración para la sostenibilidad y la innovación, que ponen sus ventajas evolutivas al servicio de diseños humanos, los cuales al ser desarrollados no sólo reducirían su impacto en el entorno, sino que tendrían una huella ecológica positiva.  

Basta con mirar a nuestro entorno natural desde otra perspectiva, olvidándonos de todo lo que conocemos hasta ahora y acercándonos con la curiosidad de un niño que quiere aprender y absorber como una esponja todo lo bueno y maravilloso que la naturaleza pueda enseñarle. 

Entonces veríamos un termitero no solo como un montón de bichos capaces de acabar rápidamente con tus muebles de IKEA, sino como una impresionante obra de arquitectura estructurada de manera tal que es capaz de autorregular su temperatura, pues las termitas edifican sus nidos teniendo en cuenta los principios básicos de la termorregulación.

Cuando encontráramos una tela de araña no pensaríamos tanto en quitarla sino en la fortaleza de sus hilos de seda, como el kevlar, utilizado en chalecos antibalas.

Ante especies marinas como el tiburón, no pensaríamos solo en ellos como depredadores potenciales, sino como verdaderos ejemplos de diseños, pues su forma aerodinámica y la composición hidrofóbica de su epidermis hacen que se reduzca su fricción con el agua y la cantidad de energía necesaria para desplazarse, ¿os imagináis las ventajas que esto puede suponer para cualquier medio de transporte marítimo si imitamos el diseño natural del tiburón? ¿Y la energía que almacenan las plantas a partir de la fotosíntesis?

Es energía totalmente limpia, no contamina, no daña a las demás especies, ahora que se intentan fabricar tantos coches que no contaminen, podríamos ser capaces de diseñar uno que se autoabasteciera de energía como lo hacen las plantas a partir de la fotosíntesis? Actualmente ya hay materiales como los bioplásticos, que se conciben imitando a la naturaleza, pues se autoreciclan tal y como sucede con muchos otros elementos orgánicos en nuestro entorno.

La naturaleza es la mejor diseñadora que existe, ella fabrica, procesa, hace química, construye estructuras, crea sistemas y organismos que han sobrevivido millones de años, muchos de ellos en condiciones de vida extremas y siguen aquí. 
La naturaleza está aquí desde mucho antes que nosotros, pero a veces creemos que ya lo sabemos todo de ella, que ahora solo nos queda cuidarla para que nos dure más, para no perderla del todo…
Afortunadamente especialistas en biomimética como Janine M. Benyus, Edward O. Wilson y William McDonough entre otros nos ayudan a abrir los ojos. Ellos proponen una nueva forma de observar a la naturaleza, la muestran a la comunidad científica, a los laboratorios de investigación, a las empresas, a los biólogos y ambientólogos, a los diseñadores, ingenieros, inventores y en general a todos los profesionales implicados e interesados en la sostenibilidad.
Os invitamos a asumir el reto desde hoy de mirar a la naturaleza con esta nueva perspectiva y de compartir con nosotros vuestras experiencias, ideas y diseños basados en lo que de nuestro entorno podemos aprender. Nosotros también seguiremos hablando próximamente acerca de varios diseños innovadores que han creado profesionales de diferentes especialidades gracias a la biomimética.
 
Por el momento os dejamos con estas palabras de Janine M. Benyus tomadas de su libro “Biomimética. Innovación inspirada por la naturaleza”: 
“Las nuevas preguntas deberían ser: ¿Encajará? ¿Durará? ¿Hay un precedente esto en la naturaleza? Si la respuesta es positiva entonces también lo será para estas preguntas:

¿La fuente de energía proviene del sol?
¿Utiliza solamente la energía que necesita?
¿La forma se ajusta a la función?
¿Lo recicla todo?
¿Premia la cooperación?
¿Cuenta con la diversidad?
¿Frena el despilfarro desde dentro?
¿Es bello?

Imagen destacada: AtribuciónNo comercialSin obras derivadas Engineering at Cambridge