Eco-sospechosos (2ª parte)

“¿Producto ecológico o producto sostenible?”

Últimamente me he dado cuenta de que no todos esos productos que dicen ser “eco”, “producto ecológico”, “amigo del planeta”, “amigo de la naturaleza”, etc, realmente lo son y, en muchos de ellos se ve claramente el lavado de imagen o greenwashing. A mí se me ha ocurrido llamarles “eco-sospechosos” y lamentablemente hay muchos ejemplos.

Es evidente la importancia que tiene la fabricación de productos a partir de materiales reciclados, como es el caso del papel y el plástico. Se reduce la tala excesiva de bosques, también el volumen de residuos y su producción, además de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera -que son muchas veces el resultado de la eliminación de desechos no biodegradables-. En ese sentido hay que reconocer el gran paso de avance logrado al reciclar materias primas.

Sin embargo, una vez que estos “productos ecológicos”, “amigos del planeta”, “amigos de la naturaleza”, etc, por estar hechos con materiales reciclados, son tirados al contenedor de basura… ¿se logra recuperar toda la materia prima reciclada antes? En muchos casos no, porque durante la fabricación del producto, los propios procesos industriales, tratamientos físico-químicos, etc, a los que se somete el material reciclado, hacen que la mayoría de las veces éste ya no resulte recuperable por segunda vez, en otros casos además es demasiado costoso hacerlo.

Entonces ¿qué diferencias hay entre estos “productos ecológicos” y los que no lo son, si al final tanto unos como otros se convertirán en residuos e irán a parar a un vertedero o serán incinerados? No deben llamarse “ecológicos” solo porque estén hechos de materiales reciclados y, es aquí donde comienzo a ver diferencias entre los eco-sospechosos y los productos que realmente sí han sido concebidos en su totalidad respetando al medioambiente.

Si tenemos en cuenta los ejemplos ya vistos, parece que cuando se diseña uno de estos productos ecológicos, al ver que ahora se habla tanto del cambio climático y que la defensa del medioambiente se plantea como algo cada vez más necesario el hecho de fabricarlo con material reciclado y de ponerle una etiqueta que diga “eco” o algo parecido por alguna parte. Unido a una buena presentación y mucho marketing hacen que lo veamos como un producto “diferente”.

¿Competitivo? puede ser, sin dudas habrá mucha gente que lo preferirá, pues pensará que de esa manera contribuye también al respeto y la defensa del medioambiente, sin embargo, ¿los que lo han diseñado y fabricado se han preguntado alguna vez qué pasará con ese producto cuando finalice su vida útil? ¿Han pensado en hacer algo para que, llegado el momento, no se convierta en un residuo más que vaya a parar a la basura? Está claro que en estos casos solo hemos comprado un producto disfrazado, que a pesar de estar hecho con materiales reciclados no tiene las características de un producto realmente respetuoso con el medioambiente.

Una de las diferencias entre el greenwashing de un “producto ecológico” y el buen diseño de un producto sostenible está en el momento en que se conciben, cuando todas las personas encargadas de crearlos, diseñarlos y fabricarlos se ponen manos a la obra. Me imagino que se plantearán muchas cuestiones de tipo estético, económico, comercial, hay que hacer un producto rentable, que guste al consumidor, que le atraiga por encima de todos los demás, que se venda, pero ¿y cuando ya no sirva?

Si el producto está bien concebido desde el principio, el diseñador, el fabricante y todas las personas implicadas tendrán como una de sus principales preocupaciones el final de su vida útil, se interesarán por diseñarlo y fabricarlo de manera tal que siempre pueda ser reciclado con la calidad adecuada y así ser utilizado como materia prima para la fabricación de nuevos productos, garantizando así que nunca se convierta en un residuo.

Otra característica de un producto concebido de manera respetuosa con el entorno, es precisamente el cuidado que se ponga al elegir los materiales y todo su proceso de fabricación, eliminando o disminuyendo al máximo los residuos y las emisiones a la atmósfera resultantes del mismo, pues tampoco se estaría diseñando bien un producto que sea realmente ecológico si para hacerlo se contamina tanto como para hacer uno que no lo sea.