El bambú como opción

La sostenibilidad como criterio principal en la elección de materiales, para el desarrollo proyectual de todo tipo de diseños (re-diseños), construcciones y fabricaciones. Esto se debe al cambio en las filas de nuestra propia concepción social, pasando este a ser un problema clave desde las últimas décadas a nuestros días, sobre todo en países occidentales, donde se hace imprescindible estudiar/conocer la carga ambiental de los materiales que venimos utilizando de forma tradicional y mecanicista.

En el año 1990, Speth [1] y Ehrlich [2] introdujeron su relación de sostenibilidad con la proporción de bienestar mundial (demográfico) con respecto al impacto medioambiental de las materias primas, demostrando la necesidad de alcanzar un factor 20 de mejora ambiental hacia el año 2040. Esto me lleva a lanzar la siguiente pregunta al aire, a modo de reflexión:

¿Cómo valorar este desarrollo sostenible al que aspiramos?

Ya que justificar el crecimiento económico está sujeto a términos cuantitativos (aumento del PIB), en cambio entrar a evaluar el desarrollo sustentable, es más delicado, ya que nos estaríamos moviendo entre aspectos cualitativos, donde uno de los puntos que actúan como ancla en dicho desarrollo, es la preocupación por los impactos ambientales. Es cierto que son muchas las organizaciones e instituciones que han empezado a adoptador este objetivo, pero aún queda un dilatado camino de concienciación en esta preocupación que evidentemente es de TODOS.

“Está terminando el tiempo del maquillaje engañoso y superficial. Opino que hemos de ir ya a lo profundo del problema. Somos como una inmensa manada de búfalos dirigida a toda velocidad hacia un precipicio donde los que lideran la marcha miran hacia atrás y nos dicen “A ver si no armáis tanto polvo”.  (Manolo García)

Una de las direcciones a seguir para adoptar nuevas soluciones, pasa por la búsqueda de nuevos usos para materiales naturales existentes, como es el caso del bambú. Otra opción posible es el impulso de materiales reciclados y/o reutilizados, buscando una producción sostenible de productos, o empleo de recursos renovables. Esto acentúa la importancia del campo de los materiales para generar nuevas soluciones innovadoras.

El bambú es un material renovable, con un proceso de producción simple, que busca ser una alternativa sostenible con respecto a otros materiales más tradicionales, como pueden ser el acero o la madera. A día de hoy se reconocen más de 1.300 especies diferentes en el mundo de este material natural, la mayoría de ellas de origen asiático y americano. En general todas ellas presentan unas características similares. Resistente, duradero, ecológico y sostenible.  Por lo que se le denomina el “acero vegetal”. Sus propiedades y un crecimiento cuatro veces más rápido que el de los árboles lo convierten en “la madera del futuro”.

Desde un punto de vista técnico, el bambú destaca por:

  • Ofrecer una gran esbeltez gracias a su forma tubular.
  • Su óptimo rendimiento; dado por su sección idónea para esfuerzos de compresión, que evitan el pandeo de los elementos.
  • Tener una resistencia y elasticidad comparable al acero siendo 26 veces más ligero.
  • Su dureza que es 30 veces superior a la del roble, y su poder calorífico 20 veces superior al de cualquier conífera.
  • Ostentar al mismo tiempo, un aspecto estéticamente agradable a la vista y original.

 

A nivel medioambiental subrayar que:

  • Puede reducir la presión sobre otros recursos forestales. Ya que se auto-regenera y su uso no conlleva desforestación. Además el Bambú no es un árbol es una hierba (gramínea) gigante.
  • Participa activamente a reducir el impacto de carbono para las industrias que lo utilizan, asimismo responde perfectamente a los acuerdos de KYOTO.

La utilización del bambú en la actualidad es un acierto, ya que el respeto al medio ambiente es prioritario, además inscribe una infinidad de posibilidades; como material estructural, pavimentos, laminados, paneles, mobiliario, etc. Realmente lo interesante sería que se empezara a popularizar más la indagación sobre este tipo de materiales, ya que es una opción ecológica, que abre un abanico renovado de posibilidades en sectores relacionados con la ingeniería y el diseño.

Referencias:

1. Speth JG. Can the world be saved? Ecol Econom 1990; 1:289–302.

2. Ehrlich P, Ehrlich A. The population explosion. London, UK: Hutchinson; 1990.